jueves, 18 de febrero de 2016

ENSEÑAR-APRENDER EN SITUACION DE ENCIERRO

I Encuentro Latinoamericano de Educación,
19 de Noviembre 2015
Campus Universitario. Universidad Nacional de Salta. Argentina.
 

ENSEÑAR-APRENDER EN SITUACION DE ENCIERRO

Presencia, conversación, posibilidades[1]
 

Mg. MAMANI, Víctor Hugo

 

INTRODUCCION

Buenos días. Ante todo quiero agradecer a los organizadores la invitación y la confianza depositada, para hablar de un tema controvertido, como es la educación en situación de encierro. Aclaro que no soy docente de profesión, sí tengo el honor de hacer de docente en diferentes ámbitos formales e informales. Desde Seminarios, Cursos, clases especiales en aulas del nivel superior (Universitario y Terciario) hasta apoyo escolar en una biblioteca popular de barrios marginales donde ejerzo mi profesión.

En estos días el tema de la educación, ha sido un tema que ha cruzado mi ejercicio profesional.

1)      En el nivel terciario, en reuniones institucionales de reflexionar que entendíamos los docentes por educar, enseñar, aprendizaje, modelos en educación, etc.

2)      En mi rol de Director de Trabajo Final, para una Lic. en Gestión Educativa de la UCASAL, también me encontré con el Acuerdo Escolar de Convivencia y con la función social de la escuela, educar para la libertad, para la vida democrática, educar en valores, etc.

3)      Como evaluador de una Tesis de Maestría en Políticas Sociales hace dos meses atrás, en la Universidad Nacional de Misiones, tuve la oportunidad de interiorizarme sobre la Educación de Internos en la Unidad de Máxima Seguridad Nro.7. Máxima Seguridad. Resistencia. Chaco.

4)      Como docente en la Carrera de Trabajo Social, me encontré como todos los fines de año, estudiantes desesperados por aprobar una práctica pre-profesional, e interpelando la relación educador-educando, la práctica docente misma. “No enseñan ni explican nada en todo el año, nos llenan de fotocopias y al final, en el parcial o examen final toman todo lo que no enseñaron. Creen que uno puede aprender como por arte de Magia, ¿eso es ser docente? QUÉ FACIL”

5)      Como Trabajador Social en una Biblioteca Popular Campo Verde, en el Barrio 9 de Julio, San Salvador de Jujuy, donde desarrollamos proyectos comunitarios socioeducativos (con niños en edad escolar primaria) aun hace eco en mi cuando al llegar -luego de una ausencia o falta- después de un abrazo de esos que te crujen los huesos y un beso- el reclamo de un niño o niña “hola profeeee, que paso que no vino el miércoles”, o con un gesto de indicarme con el dedo y decirme, “ahh no vino el miércoles no?

6)      Repensar esta relación  entre quien cree que enseña y otro que aprende, también aparece cuando escucho la narrativa del equipo de talleristas -que asesoro- que  visitan a mujeres privadas de la U3, del Servicio Penitenciario de Jujuy, llevando el año redondo, diferentes actividades literarias (lecto-escritura), teatro, manualidades, juegos, etc. Sobre todo cuando escucho decir en sus reuniones de equipo que los logros obtenidos se deben a la “insistencia, a no bajar los brazos, a la perseverancia, a saber que nos esperan y que nosotras también salimos enriquecidas de esos encuentros”, “no cualquiera va a esos espacios, ya que entramos y nos aceptaron, generemos cosas” Recordándome aquel texto  de Miño, Raquel (2012) titulado NADIE LAS VISITA, prologado por Raúl Saffaroni, en la Universidad Nacional de Rosario.

Y es aquí donde estas experiencias de otros y con otros dialogan permanentemente con mi experiencia socioeducativa y terapéutica con personas privadas de libertad, donde el interés social genuino, la presencia plena, la cercanía necesaria, la conversación y sintonía comunicacional  orientaron mi intervención profesional.

Disculpas si este recorrido puede parecer innecesario, pero en terapias narrativas y conversacionales trabajamos siempre con historias narradas, nuestras historias narradas y lo que vengo a compartir con Uds., es mi historia narrada en relación al trabajo educativo con personas privadas de libertad. Simplemente lo creí oportuno.

 

 

CONTEXTO  Y SITUACION DE ENCIERRO

Ya en un artículo  (Mamaní, 2009) expresé que constituye de trascendental importancia reconocer el contexto carcelario en la tarea educativa, porque como dicen los gauchos “la bota de potro no es pa cualquiera” La Cárcel es la institución pública destinada a dar una respuesta a determinados problemas – la segregación mediante el encierro, el enjaulamiento –  y conflictos sancionados por nuestro Código Penal. La pena de prisión o posibilidad de enjaular a un ser humano, constituye la herramienta más violenta que posee el estado para responder legítimamente.  La intensidad de dicha respuesta pone en riesgo la dignidad de las personas sometidas al encarcelamiento y  pasan a  ser tratados lisa y llanamente como “objetos”. La prisión está inscripta en un catálogo histórico e infame  de respuestas violentas – penas, que poseen como antecedentes el cepo, el látigo, la horca, la cruz, el empalamiento, el despeñamiento, el ahogamiento, el yugo, las quemaduras, la decapitación, la hoguera, los tormentos, los azotes  entre otros muchos métodos vergonzantes para la conciencia de la humanidad.

El encierro, aun el ejecutado en condiciones “dignas”, dejan en los detenidos problemas de diferentes características: físicos, psicológicos y sociales. Raúl Salinas (2006) toma para su análisis, un elemento importante: el origen social de los prisioneros y refiere que provienen de los estratos sociales más pobres, con historiales de desatención en muchas necesidades básicas lo que  Daniela Puebla (1997) llama “vulnerabilidad social” Muchas veces es la cárcel la institución que les ofrece  la primera oportunidad de recibir algún tipo de atención educativa, social o médica. Al igual que los bienes, los males son distribuidos en nuestra sociedad de modo desigual. Como consecuencias físicas del encierro, Salinas cita alteraciones sensoriales, como pérdidas en la visión por atrofia y por la pobreza visual que existe en la cárcel, problemas de oído provocados por el ruido permanente, olfativos y alteraciones en la imagen personal, incluso llegando a perder la autopercepción como consecuencia de la falta de intimidad.

La falta de espacio físico, iluminación y ventilación genera atrofias musculares, problemas dermatológicos, respiratorios y pediculosis, Es común la existencia de sarna y hongos. Por otro lado, una de las principales cuestiones vinculadas a la salud de los reclusos es la adicción a las drogas, tanto legales como ilegales. El tipo de alimentación también genera  problemas digestivos y nutricionales.

El encierro por otro lado genera consecuencias psicológicas y sociales. La situación de encierro es generadora de ansiedad, temor, estrés, sensación de peligro, inseguridad, insomnio, síndromes de paranoia y de obsesión. Son usuales los cuadros de depresión, los suicidios y las lesiones autoinflingidas.

Por otra parte, las restricciones, los abusos y el maltrato psicológico contribuyen a una degradación de las personas que muchas veces deriva en ira y vocación de revancha, venganza y resentimiento. Por otro lado los vínculos con el afuera (visitas) siempre son mediatos y condicionados  por el régimen penitenciario, sus reglas burocráticas y circunstancias que la rodean, alcanzan a los familiares quienes deben también soportar las consecuencias del encierro.

En este mismo orden podría explayarme  en las modificaciones de la conducta sexual, el hacinamiento, la nula intimidad, la percepción del peligro permanente, los niveles de violencia, la reincidencia, el fenómeno de la prisionización, etc., pero lo descripto me parece suficiente para recordar-nos, el papel del estado, su  “deber ser” en un encuadre constitucional y las consecuencias del encierro, como respuesta  estatal legítima.

Es en este contexto, donde la persona privada de su libertad construye interaccionalmente una nueva vida cotidiana. Y como parte de su repertorio relacional, el internado e incluso el personal penitenciario, transitan por los pasillos de la cárcel dejando escapar “metáforas”  que al decir de Balestena (2003,11) son ese espejo al costado del camino del que hablaba Stendhal, espejo que devuelve de alguna manera una imagen no deseada, pero que se sabe real; un modo de sobrevivir en la cárcel. Es en este contexto y situación de encierro donde el docente, el operador penitenciario, decide o al menos desde mi perspectiva de trabajo, trabajar, prestar un servicio no porque no le quedaba otra posibilidad laboral, no por cobrar solamente un sueldo, ni por probar suerte y conocer lo que es una cárcel, sino desde una profunda vocación y desde un Interés Social Genuino.

 

PEDAGOGIA DE LA PRESENCIA

“El trabajo educativo es y será siempre una fuente inagotable de aprendizaje, sólo es necesario querer aprender” (Gomes da Costa,1995).

El trabajo de forma automática como robots, acríticos de nuestro rol profesional, sumando a este comportamiento la rutina, hacen que experiencias valiosas se pierdan por falta de sensibilidad y percepción, de interés y sutileza del educador, para captarlas y hacer de ellas el motor de su crecimiento personal y profesional. Cuando valoramos la experiencia de cada día dejando de lado la rutina, nuestro trabajo se transforma en una maravillosa aventura donde relación educador–educando o persona privada de su libertad, se ofrece como un espacio de desarrollo personal y social de sus protagonistas, tal como lo menciona Gomes da Costa.

Tener una relación significativa con personas en dificultades es algo que puede ser aprendido, siempre que surja de una disposición interior. Dicho aprendizaje requiere genuino interés social, comprensión, entendimiento y entrenamiento.

Un primer paso en este sentido, dice Da Costa, “…es reconocer los requisitos intrínsecos de la acción educativa. El segundo paso es empeñarse, de manera sistemática, en incorporarlos a su modo de comprender y de actuar frente a situaciones que varían de un momento a otro, de educando en educando, de situación en situación”.

La capacidad de aceptar errores, aprender de ellos, aceptar al otro como es, interesarse por las potencialidades y límites de cada persona en dificultades, son requisitos más importantes que el coraje, el heroísmo, que parecen ser el distintivo de educadores tenidos a veces como personas fuera de serie. Lo que se necesita, entonces, son educadores capaces de actuar de forma excepcional frente a las situaciones más difíciles.  Para ello es necesario un esfuerzo consciente y sincero de apegarse y conocer  lo cotidiano hacia el interior de los pabellones, de forma atenta, creativa y metódica. Reflexionar críticamente sobre los hechos y situaciones de nuestro ejercicio profesional cotidiano nos parece el mejor de los caminos, porque cuando incorporamos esta actitud, contrarrestamos el tedio, la rutina, el aburrimiento, hasta la precariedad cotidiana de nuestro trabajo; vamos descubriendo permanentemente aspectos interesantes de quienes reciben  nuestro servicio y sobre todo, de nosotros mismos. Sin esta actitud permanente de estar descubriendo y descubriéndonos, observando y observándonos, “nos condenamos a la rutina, a la autocomplacencia y al desinterés”.

“En la acción educativa, la línea que separa el éxito del fracaso es fina, casi imperceptible, y tiende a dislocarse con oscilaciones de realidades internas y externas del educador y del educando. Las limitaciones existen en cualquier aspecto de la relación de entre quien ayuda y quien es ayudado. Algunas son superables, otras nos invitan a convivir con ellas, aprendiendo a conocerlas y a neutralizar o a revertir sus impactos sobre el proceso de cambio y crecimiento en el cual, por opción y deber, estamos siempre empeñados.”

El libro Pedagogía de la Presencia presenta su contenido a todos aquellos educadores interesados en mejorar su desempeño, a través de la adquisición de nuevas motivaciones, visiones, estructuras de comprensión y posicionamiento frente a la realidad y de nuevos valores, hábitos y actitudes frente a sí mismos y a los educandos.

 

PRESENCIA EN MOVIMIENTO

La capacidad de hacerse presente en forma constructiva en la realidad el educando no es, como muchos prefieren pensar, un don, una característica personal intransferible, de ciertos individuos, algo profundo e incomunicable. Por el contrario, ésta es una aptitud posible de ser aprehendida, mientras que exista por parte de quien se propone aprender, la disposición interior (apertura, sensibilidad, compromiso) para ello. En efecto, la presencia no es algo que se puede aprender sólo en el nivel de la manera exterioridad.

El aprendizaje al cual Da Costa hace referencia requiere un alto nivel de exigencia, que implica involucrarse por entero en el proceso educativo de parte del educador, como refiere Sebastián Bertucelli (1997) “presencia plena” y “confianza con los ojos abiertos” Sin ese compromiso, el estar junto a la persona en dificultades no será otra cosa que un estar carente de una significación profunda dentro del proceso educativo, y solamente se reducirá a una obligación funcional, buscando coexistir más o menos pacíficamente con las dificultades cotidianas de las persona privadas de libertad, sin comprometerse con la ejecución de una acción eficaz.

Más allá de la instrumentación teórica, que seguramente lleva el conocimiento parcial de lo que significa la presencia constructiva, la presencia es una habilidad que se adquiere básicamente con ejercicio real de un trabajo social y educativo, es decir se aprende-haciendo, “estando de modo constructivo, creador y humano”, junto a las persona en dificultades Reconociendo “que sin una base conceptual sólida y articulada se hace mucho más difícil para el educador proceder  a la lectura, la organización y el dominio de su aprendizaje práctico”.

La pedagogía moderna, en todas sus modalidades, comienza por una apertura y una integración de conocimientos de la psicología, la sociología, la antropología, la psicología social, las ciencias médicas y el derecho. Ya pasó el tiempo en que se podía negar la importancia de una buena cultura científica para actuar en este campo. Co refiere el Dr. Juan Carlos Serra (2005) se agradece los servicios al viejo guardiacárcel pero también se lo despide en aras de un nuevo profesional de las agencias penitenciarias modernas. Ya no podemos afirmar, tal como hicimos hasta ahora, que la práctica por sí sola confiere al profesional los elementos necesarios para el pleno dominio de su oficio. Sin el estudio y la teoría necesaria, la  práctica será siempre limitada. Quien es negligente en el estudio no es consciente de la importancia real de su trabajo.

Más importante que un conjunto de cabezas llenas de información es que el educador adquiera las actitudes y habilidades que favorezcan y tornen viable su actuación profesional junto al educando (Da Costa, 1995)

 

CONVERSAR  Y SINTONIA COMUNICACIONAL

Lo humano existe en el conversar y todo quehacer humano ocurre como una red de conversaciones. Para mí, enseñar y aprender es conversar, es lenguajear, allí se produce un fluir de interacciones que constituyen coordinaciones conductuales consensuales, que se entrelazan con el emocionar  de docentes y alumnos. La palabra conversar viene de la unión de dos raíces latinas, cum quiere decir “con” y  versare  que quiere decir “dar vueltas con” otro/s (Maturana, 1997, p. 87)

Enseñar-aprender es un proceso que se construye entre supervisor y supervisados, entre docentes y estudiantes, como sistemas que interactúan enseñando-aprendiendo recíprocamente, realimentándose mutuamente. Se trata de una construcción entre docentes y estudiantes en la cual desarrollan la capacidad de realizar aprendizajes significativos en una amplia gama de situaciones y circunstancias (Kisnerman, 1999, p.28)

Así, la conversación es uno de los aspectos más importantes de la vida. Mantenemos una conversación constante con los otros y con nosotros mismos. A través de la conversación formamos y reformamos nuestras experiencias vitales; creamos y recreamos nuestra manera de dar sentido y entender; construimos y reconstruimos nuestras realidades y a nosotros mismos.

Algunas conversaciones aumentan las posibilidades; otras las disminuyen. Cuando las posibilidades aumentan, tenemos una sensación de acción creadora, una sensación de que podemos encarar lo que nos preocupa o perturba-nuestros dilemas, problemas, dolores y frustraciones- y lograr lo que queremos –nuestras ambiciones, esperanzas, intenciones y acciones (Anderson, 1999, p.21)

La posibilidad  conversacional  permite  una forma distinta de comprender las cosas, que a su vez implica un cambio en la vivencia del mundo, significando  con ello “vivir  en lo que se dice”, ser protagonistas. Aquí el comprender es un comprender práctico, desde adentro, interesado por cómo nos relacionamos y respondemos los unos a los otros en nuestra vida cotidiana

Escribo estas reflexiones para lectores audaces, docentes y profesionales que día a día reflexionan su práctica, que profundizan en esta dimensión tan importante y tan frecuentemente olvidada, como es la pasión y la alegría de enseñar, de acompañar a nuestros estudiantes, de crear con ellos conversaciones, sintonía comunicacional y acciones colaborativas que aumenten nuestras posibilidades. Son los estudiantes quienes dan sentido a nuestra construcción como docentes.

Enseñar-aprender es una práctica social dotada de cierta cuota de inmortalidad, sobre todo cuando recuerdo acciones y palabras vitalmente significativas de mis docentes que hoy ya no están en este mundo. Aquellos profesores aun siguen vivos en mí, por las conversaciones y acciones significativas que construimos.

 

ESTUDIANTES Y DOCENTES. Constructores de relaciones transformadoras

Existen quienes viven la docencia como un trabajo más, como una obligación, un horario a cumplir entre varios, como la primera salida laboral o como la última alternativa, más aun cuando se trata de cárceles. Otros viven la docencia como una pesada carga, sencillamente no desean ser docentes, solo “hacen” de docentes. Por otro lado, existen quienes no exploran ni buscan un clima propicio en las instituciones de formación para crear e innovar sus prácticas. En muchos casos, algunos solo renuevan el discurso, repiten discursos de moda; por ejemplo hablan de alinearse en teorías críticas sin realizar prácticas críticas y transformadoras. Razón por la cual, caen en una peligrosa incoherencia,  ampliando la brecha entre lo que dicen y lo que hacen,  “hay un total divorcio entre lo académico, entre todo lo que decimos y mostramos en nuestras clases, y nuestras prácticas…” (Kisnerman 2004, p.1)

Ser autocríticos con nuestras prácticas docentes no significa matar la esperanza, por el contrario, implica construirla, ser críticos significa para mí; ser testigos lúcidos de nuestras prácticas y despiadadamente riguroso en el análisis  de nuestros obstáculos y superarlos. En educación, coincido con lo que expresa Santos Guerra (2010, p.1)  citando al filósofo Max Horkheimer que podemos ser pesimistas teóricos, pero hemos de ser optimistas prácticos. No hay que dejar de intentarlo por más difícil que parezca  conseguirlo.

La mirada autocrítica según  Sebastián Bertucelli (2006) ayudará a no  “transformarnos por elección propia, en inoperantes peligrosamente ilustrados” que hablamos maravillosamente de teorías y paradigmas en las aulas y nada hacemos para transformar las realidades que vivimos criticando, de nada sirven  dichas teorías si no es  para mejorar la calidad de vida de nuestros pueblos.

Un docente, almidonado, amargado, sin alegría ni carisma, poco creativo, sin pasión por lo que hace, no solo es poco nutritivo para sí mismo, lo es sobre todo, para los  estudiantes con quienes construye la relación educativa. Un docente u otro profesional, desactualizado, quemado, sin ilusiones, que sufre su  ejercicio profesional,  es más peligroso que un gorila con navaja paseando por un shopping.

Pero esta moneda tiene como todas, su otra cara posible: la pasión por enseñar desde la coherencia, entre el sentir, pensar, decir y hacer, ¿Por qué no entregarnos a esa pasión de enseñar? Nuestra dinámica interaccional en el aula debe ser convocante, caso contrario “soplamos en flauta quebrada” y nuestras palabras  pierden sentido (Galeano, 200, p. 64)

Uno de los estímulos valiosos que podemos vivir como docentes, es la positiva repercusión que tiene nuestra práctica docente en los estudiantes y ello se observa en las relaciones que construimos con ellos, sobre todo cuando ellos mismos lo expresan con espontaneidad, en acciones comunicativas intersubjetivas. Pocas profesiones ofrecen al alcance de nuestras manos, recompensas tan hermosas, tan profundas y tan enriquecedoras, pues como docentes estamos en contacto con los sentimientos, ideas, actitudes, valores, esperanzas, sueños frustraciones, penas y alegrías de nuestros estudiantes. También las propias.

Se nos llama educadores justamente  porque admitimos o debiéramos admitir la libertad de aceptación o rechazo de nuestros estudiantes. Educadores, porque acompañamos en libertad (a pesar de los muros y rejas) ayudamos a crecer y crecemos, a compartir el descubrimiento del saber, a enseñar y aprender, a convivir y compartir. He aquí un motivo y objetivo a la vez,  para desarrollar nuestra pasión por enseñar.

Me contaba una estudiante de Trabajo Social, que una docente durante sus clases, les adelantaba  al curso “que no llegarían muy lejos”, “que su cátedra era difícil, y que su exámen parcial, era peor aún”, “que después de Julio, pocos sobrevivirían, quedaría la mitad de la matrícula”,  y que a ella “… no le interesaba si se quedaba sin alumnos”. ¡Qué terrible! para los estudiantes encontrarse con un profesional docente que en lugar de acompañar y ayudar al crecimiento, atenta contra su autoestima y autoconcepto, que en lugar de enseñar y acompañar a volar,  corta sus alas. ¡Qué terrible! también es ser así, un terrible sufrimiento docente, a mi parecer. Dice Santos Guerra (2001, p.2) Hay quien convierte a los príncipes en sapos. Les hechiza, hace que la palabra entre en sus cuerpos y los transforme. Educar es liberar de esos hechizos”

Los estudiantes perciben de manera nítida, espontánea e inequívoca, cuando se encuentran con un profesional, comprometido, apasionado y coherente en lo que hace en el campo laboral y lo que enseña en las aulas. Enseña, cuando orienta el pensamiento divergente, motiva a compartir, a convivir, a construir, desde los más variados dispositivos de trabajo, sin que la no coincidencia anule el diálogo. “Nosotros nos damos cuenta enseguida cuando el profesor solo memoriza la clase y  afuera no trabaja en lo que enseña.  O cuando nos da trabajos grupales solamente, o dicta nomás y no enseña” me decía un estudiante de Trabajo Social  -de forma lapidaria- cuando se refería a la actitud de su profesor.

La tragedia de nuestras aulas,  se debe a  que no se las piensa para el movimiento sino para la quietud y el silencio. Pensadas para el dolor,  la angustia y los nervios, no para la alegría de leer – conversar y aprender  con otros. No están pensadas como espacio de despliegue de emociones o conversaciones fuera de currícula. Se trata de aulas pensadas para la repetición, memorización y no para la creación. Un estudiante me decía “los trabajos que menos ideas mías tienen, son los que nunca debo rehacer.  Aquellos en los que me juego con mis pensamientos, siempre debo rehacerlos, porque no tienen fundamentos teóricos, me dicen”

Son los estudiantes, quienes más pueden ayudarnos a ser mejores docentes y sobre todo, cuando nos narran su versión. No nos ayudan  cuando son timoratos, dubitativos, complacientes, ni sumisos, muchos menos  cuando reproducen nuestros modelos. Mucho menos  ayudan, cuando temen a sus docentes.

Karl Roger (1972, p.19)  en algún momento de su vida profesional se corrió de  la enseñanza formal para trabajar  desde otro lugar, otro posicionamiento, veía pocas esperanzas de cambio en las instituciones educativas “Ahora que conozco las universidades y escuelas para graduados, sus reglamentos y rigideces, me siento realmente asombrado de una experiencia significativa que viví en la Unión.  Un grupo de nosotros sentía que las ideas nos llegaban ya elaboradas, cuando en realidad deseábamos explorar nuestras propias dudas e incertidumbre, para descubrir dónde nos llevarían. Solicitamos permiso para dirigir nuestro propio seminario,…un seminario sin instructor  y el plan de estudios estaría integrado por nuestros propios interrogantes”

Santos Guerra (2001, p.3) refiere que hace unos meses el filósofo Emilio Lledó decía “Enseñar es una forma de ganarse la vida, pero sobre todo es una forma de ganar la vida de los otros”. No se gana la vida de los otros metiendo en su cabeza datos y conocimientos inertes sino enseñándoles a pensar y a convivir. “Excelente maestro es aquel que, enseñando poco, hace nacer en el alumno un deseo grande de aprender”, dice Arturo Graf. Esta es una tarea que, arrastrada como un castigo, resulta insoportable y que vivida con entusiasmo, resulta apasionante. Para vivirla con entusiasmo hay que tener sobre ella un conocimiento especializado, hay que amarla. Los alumnos tienen un radar que les permite saber qué profesores se preocupan de verdad por ellos. El título de un reciente libro noruego dice que los alumnos aprenden mejor de aquellos profesores a los que aman.

 
Muchas Gracias.


[1] Ponencia Presentada en I Encuentro Latinoamericano de Educación, 19 de Noviembre 2015. Campus Universitario. Universidad Nacional de Salta. Argentina.

miércoles, 28 de octubre de 2015

SEMINARIO DE CAPACITACION: ESTRATEGIAS PARA EL TRABAJO COMUNITARIO

Actividad del Mes de Octubre 201

SEMINARIO DE CAPACITACION: ESTRATEGIAS PARA EL TRABAJO COMUNITARIO

La Inserción Comunitaria. Estrategias y Procedimientos

Organizado: SECRETARÍA DE NIÑEZ , ADOLESCENCIA Y FAMILIA. MINISTERIO DESARROLLO SOCIAL DE LA PROVINCIA DE JUJUY
  
 
 
 
5

jueves, 20 de noviembre de 2014




1 RAS  JORNADAS
PROFESIÓN DE ENFERMERÍA MARCO LEGAL Y SU ENTORNO LABORAL EN EL PARADIGMA DE LA TRANSFORMACIÓN.
JUJUY- 17 DE NOV.2014-ATENEO HOSPITAL DE NIÑOS.
CONFERENCIA: TRABAJO EN EQUIPO Y SALUD.
MG. VICTOR HUGO MAMANI.












martes, 11 de noviembre de 2014

LA CÁTEDRA EN TERRENO

IX JORNADAS NACIONALES DE TRABAJO SOCIAL
6 Y 7 de Noviembre-Jujuy-2014
FHyCS-UNJU-UNITS

EJE: Modos de Intervención y Estado Actual de la Práctica Profesional en Organizaciones Gubernamentales y Organizaciones No Gubernamentales.
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TRABAJO SOCIAL COMUNITARIO. Trascendiendo la Academia.
“La Cátedra en Terreno” Trayectorias Formativas Alternas desde ONGs
                                                                                                                           
Mg. Víctor Hugo MAMANI
Resumen
El presente trabajo constituye una deconstrucción  de algunos modos de aproximación (procesos de Inserción) a los sectores populares (barrios-comunidades-poblaciones nativas indoafroiberoamericanas)  de equipos profesionales y estudiantes en Trabajo Social Comunitario. Dicha deconstrucción incorpora al análisis una experiencia actual desde la Ong. Biblioteca Popular Campo Verde y el Centro de Estudios Jakasiña ejecutan y describen el Proyecto “La Cátedra en Terreno” Práctica Formativa Alternativa en Trabajo Social Comunitario, cuyos protagonistas son 8 estudiantes voluntarias de Trabajo Social. Dicho proceso se sostiene en una metodología construccionista, atravesada por el enfoque de redes e interculturalidad, con saltos cualitativos como:
-De las “incursiones turísticas-desarraigadas”  a  “procesos de inserción comunitaria” (ir para quedarse)
-De la “Expertés en buscar participación” a un “Trabajo Social Colaborativo-que participe” que se integre estratégicamente a dispositivos de trabajo en movimiento.
-De los “Equipos interdisciplinarios” a los “Equipos interculturales” en Trabajo Social Comunitario. (Articular saber académico- saber cotidiano)
-De “Roles Estáticos-Prediseñados” a “Posiciones Estratégicas Dinámicas-Creativas” en Trabajo Social Comunitario.
-De la “Super-visión” a la “Co-visión” en Trabajo Social Comunitario
-De la obsesión por la “participación” a la posibilidad de “protagonismo social-comunitario”

Palabras Claves: Sectores Populares-Aproximaciones-Trayectorias Formativas Alterna. Trabajo Social Comunitario

TRABAJO SOCIAL COMUNITARIO. Trascendiendo la Academia
“La Cátedra en Terreno” Trayectorias Formativas Alternas desde ONGs

Mg. Víctor Hugo MAMANI
victorhugo235@hotmail.com /Cel.0388154704860

1.       INTRODUCCIÓN
Desde el Trabajo Social Comunitario que despliego en mi presente profesional, desde posiciones dinámica generativas más que desde roles estáticos, reconozco que desconozco por dónde empezar. Los que trabajamos en terreno, sabemos que nunca se sabe cómo empezar, aunque hagamos alarde de conocer las epistemologías y metodologías de moda. Tenemos que estar todo el día armando “desde lo que hay”, desde lo que emerge, desde lo que nos sorprende, desde lo inesperado. Por ello, estratégicamente tengo que plantearme/les una entrada que no es la usual, hasta quizás transgrediendo formatos.
Un estratega comunitario nunca sabe por dónde va a empezar a trabajar. El sistema relacional y su movimiento nos señala algún camino, nos ofrece alguna pista por dónde vamos a ingresar, que no es por donde  nosotros queremos,  sino por donde el sistema lo permite. Para quienes trabajamos desde este posicionamiento, esto constituye una  premisa estratégica básica y fundamental; transformar colaborativamente desde el nudo relacional, diría Natalio Kisnerman.
No acostumbro hablar en abstracto o citar textos sin nuestros contextos, prefiero posicionarme desde reflexiones situadas-arraigadas, que emergen de acontecimientos y situaciones de las que formo parte y contienen mi ejercicio profesional. No ensamblo con la retórica vacía o el hablar  complicado  de metodologías comunitarias sin  vida cotidiana, sin cultura andante, mucho menos si se habla de TSC.  Dicho esto, me surgen las preguntas ¿cómo empezar?, ¿por dónde?, ¿con quienes?, ¿haciendo qué?, ¿diciendo que? preguntas que aparecieron en todos los equipos que tuve el honor de coordinar junto a otras disciplinas, fonoaudiólogos, médicos, psicólogos, docentes, estudiantes, etc., en procesos de inserción comunitaria.
¿Cómo hablar de las prácticas comunitarias sin prácticas comunitarias actuales? ¿Es posible? Si, es posible, yo alguna vez lo hice. Es más, muchos colegas hablan de las prácticas que no hacen, hablan de práctica sin práctica, enseñan lo que no hacen. Colegas repiten teorías prestadas, teorías de “otros” para analizar prácticas de “otros”.  En muchas ocasiones escuche a los estudiantes decir el docente  de comunidad es “muy teórico, sabe mucho”. Y sostengo que se trata solamente de un Trabajador Social docente y repetidor de teorías de “otros”, teorías prestadas, sabe pero no sabe hacer, debe aprender el oficio  (Martinez, 2014) El trabajador social es -en el campo comunitario, en el despliegue de su ejercicio profesional- un mendigo sentado en silla de oro (Bertucelli, 2014)
Hablar entonces de  docencia  en prácticas profesionalizantes en Trabajo Social Comunitario, sin Trabajo Social Comunitario, es caer  en el peligroso planteo educativo que refiere el colega Miguel Scatolini: es como comer guiso de liebre sin liebre. Y creernos que comemos guiso de liebre y hacerles creer a otros (estudiantes) que estamos comiendo guiso de liebre. Y ellos luego reproducen estas prácticas de comer guiso de liebre sin liebre.
Es mi punto de vista que es una vista desde un punto, hablo desde este lugar, donde intento cada día,  que mis desarrollos conceptuales y lo que enseño en las aulas, sean equivalentes, coherentes, congruentes con el despliegue de mi ejercicio profesional.
Mis reflexiones y mirada crítica  se focalizan en los modos de aproximación a sectores populares/barrios/comunidades que desde las instituciones académicas y equipos de profesionales que encarnan las políticas sociales. Hoy me focalizaré en las instituciones académicas, re-pensando sus fronteras y posibilidades, como así también trayectorias formativas alternas (cátedras en terreno)  desde dos Organizaciones No gubernamentales, es decir, “trascendiendo las fronteras de la academia”, que fue premisa del Encuentro Nacional de Estudiantes de Trabajo Social (2014), realizado en Posadas-Misiones.

2.       EL OBJETIVO
El objetivo del presente trabajo es compartir “una mirada a contrapelo” Ricardo Forster (2006) una deconstrucción de las propias prácticas docentes y profesionalizantes en Trabajo Social Comunitario (Modos de Aproximación) 
Socializar la experiencia Proyecto “La cátedra en terreno”, Trayectorias Formativas Alternativas en Trabajo Social Comunitario  cuya base se asienta en procesos intensivos de inserción comunitaria, ensamble estratégico a la dinámica interaccional-vecinal y dispositivos de trabajos colaborativos interculturales existentes en el corazón de una Organización No Gubernamental: Biblioteca Popular “Campo Verde” Jujuy y el apoyo técnico del  Centro de Estudios Socioculturales Jakasiña.

3.       METODOLOGÍA
Nuestro Abordaje Metodológico es el Construccionista Social transversalizado con una Perspectiva  de Redes Comunitarias e Intercultural: Inserción Comunitaria, Deconstrucción, Construcción, Reconstrucción, Evaluación y Sistematización (Mamaní, 2009). Procesos que si bien se “escriben y presentan” en una secuencia lineal, en la práctica comunitaria se tratan de procesos coexistentes y recurrentes.

4.       LA DECONSTRUCCION: Modos de   Aproximación a los Sectores Populares
“Conocer es resolver”, José Martí
“Se conoce para vivir y no por el puro hecho de conocer”, Rodolfo Kush (1975,25)
Con los postulados de “estar en terreno”, “ir al territorio”, “estar con la gente”, “la gestión local”, “salir a la calle  e ir a la comunidad”  y otros que escucho en lo cotidiano al parecer, tenemos más puntos de encuentro que desencuentros. Es decir que estamos de acuerdo con el QUÉ hay que hacer. Es decir  que como Trabajadores/as Sociales debemos cuestionar los mitos de la ciencia tradicional, ser crítico de la realidad que habitamos y contribuir desde nuestro ejercicio profesional a la construcción de proyectos emancipadores (Martinez y Agüero, 2014) y la construcción de conocimientos. Lo que no escucho decir, es por cuanto tiempo vamos a estar a las comunidades, ¿cuánto tiempo le vamos a dedicar?, ¿vamos para quedarnos? ¿o es “toco y salgo”? Recuerdo experiencias en la que grupos de profesionales y estudiantes en procesos de inserción comunitaria que coordine, no terminaban de bajar del micro, ya preguntaban ¿A qué hora tenemos micro de vuelta? ¿A qué hora volvemos? No terminan de llegar que ya se quieren volver.  Y en este sentido mis reflexiones y autoexigencias prácticas coinciden con el planteo de Bertucelli (2014): “habitar la coordinación  y el seguimiento. Ir para quedarse,  despertar y contener, empezar y terminar. Codo a codo con la gente compartiendo el destino de nuestro pueblo y no crear servicios para esperar y refugiarnos de lo que les pasa a nuestra gente.
Tampoco visualizo  en esta narrativa “territorialista” de moda ¿COMO lograr  el QUÉ, en Trabajo Social Comunitario? Al respecto digo que el proceso de emancipación social y la construcción de conocimientos desde el Trabajo Social Comunitario, desde nuestro ejercicio profesional con los sectores populares – con nuestra realidad indoafroiberoamericana , está muy ligado a los Modos de Aproximación o de Llegada/Entrada de los equipos profesionales-intelectuales del Trabajo Social en particular y de las Ciencias Sociales en general, a los sectores populares y sus prácticas culturales. Modos de aproximación, que luego de reflexionarlos críticamente, estaremos en condiciones de respondernos si nuestras formas de acercamiento a los sectores populares y a sus prácticas culturales, el modo de relación que construimos, desde nuestras prácticas profesionales ¿contribuyen o no,  a la emancipación social?
Intento problematizar un campo naturalizado como son los modos de aproximación de los equipos profesionales y estudiantes a poblaciones nativas indoafroiberoamericana, modos enmarcados en los lineamientos de políticas sociales o políticas  universitarias.  Estos modos de aproximación forman parte de nuestros procesos metodológicos en el campo comunitario y que tienen su punto cumbre en la construcción de proyectos emancipadores y construcción de conocimientos.
Sebastián Bertucelli (2006) desde su amplia trayectoria y experiencia en el trabajo de redes comunitarias en América Latina -autor de textos de profunda importancia teórica y metodológica, paradójicamente de poca difusión-  aporta al debate desde algunos casos estudiados, a los cuales integrare la propia experiencia. Para el caso del Trabajo Social en particular y las ciencias sociales en general tenemos dos ámbitos principales desde donde los profesionales o intelectuales salimos en nuestra aventura del conocimiento y la ahora llamada “transformación emancipadora” a desarrollar nuestros procesos metodológicos comunitarios: una son las instituciones académicas, y otras son equipos profesionales desde las políticas sociales.
Aproximaciones desde las instituciones académicas
En una entrevista  brindada por Sebastián Bertucelli para una Revista Literaria “Silabario” (2006) de la Universidad de Córdoba reflexiona sobre la relación entre profesionales-intelectuales y movimientos sociales, publicada en una revista de circulación nacional. Bertucelli explora las experiencias de 7 grupos universitarios o intelectuales y  movimientos sociales diversos. Allí emerge lo que veníamos hablando, están de acuerdo en QUE hay que reconstruir una doble articulación entre los movimientos sociales y la universidad en los procesos que esos movimientos generarían, pero no dicen CÓMO hacerlo. En este sentido Bertucelli (2006),  nos dice “Se sabe qué queremos hacer con el otro, con el pueblo y se soslaya el cómo nos aproximaríamos, los rituales de iniciación y pasaje que se pondrían en juego en la llamada gestión cultural” que se proponen.
En Rosario por ejemplo se propuso una cátedra experimental de “Producción de Subjetividad”, hacen la cátedra para que vayan los supuestos movimientos sociales y se discuta allí,  adentro de la universidad, no van a la gente, no salen a los barrios, irrumpen sacando a la gente de sus casas y las llevan a la universidad.
Para el caso de la Universidad de Quilmes, donde proponen detenerse en distintos dispositivos de producción de conocimiento; y Bertucelli afirma que estos lenguajes son cautivos, no son comunitarios-contemporáneos. Se habla de epistemologías, metodologías, estado, mercado, capitalismo, explotación, opresión, lucha y militancia pero siempre en la universidad, lejos de los barrios, por fuera de la vida cotidiana de los pueblos. Se proponen inaugurar una nueva forma de hacer “gestión cultural” pero en la propia alta casa de estudios, la casa de los intelectuales y sus estructuras ideológicas. Casa de los propios modelos que se arman, que a veces son el modelo del no modelo, para luego aplicarlos al pueblo.
A la cultura popular la vamos a ver, sentir, padecer, en los barrios, las calles, los baldíos, en el color de sus paisajes, en sus olores y aromas, en sus plazas, en sus penas y alegrías, en sus festejos y prácticas culturales cotidianas, como profesionales situados-arraigados. Caso contrario, no podremos dilucidar de qué posición eficaz se habla para ver y trabajar con movimientos sociales o populares.
Sucede entonces, que además de  “la nueva mirada y discurso de ir a territorio”  que muchas veces responden a enfoques o  epistemologías de moda, van hacia los sectores populares con objetivos como “auto-organizarlos” (si manejamos el prefijo “auto”, es que no nos necesitan a los técnicos- si queremos que se autoorganicen no busquemos organizarlos) sin tener en cuenta la tradición organizativa y modos de hacer disponibles. Otros van a empoderarlos, sin tener en cuenta los poderes disponibles en los sectores populares. Es decir, siguen en una postura ahistórica clásica, repetida, solo que con un discurso “progre-critico” (Una profe de la Maestría en TS/UNER. diría más que discurso crítico un discurso en estado crítico) Al momento de aproximarse a las poblaciones  para montar algún servicio, ignoran las tradiciones que anidan en cada práctica cotidiana de cada pueblo, y encima, hablan de “ellos y nosotros” en tercera persona y creando un brecha.
Vamos  a lo popular/barrial pero cuidado…
Una frase que llama la atención del artículo que analiza con maestría Bertucelli es “no se trata de fusionarse con ellos” y se pregunta ¿Quién dijo que aquí en este tipo de relación intercultural puede haber fusión? El drama de toda clase media urbana que tiene un titulito, una maestría, tiene terror, como diría Kusch, de ser fagocitado por la cultura popular. Ponen la noción “fusión” como advertencia para defenderse del miedo a ser tragado por el otro. Otros plantean no hay que mezclarse con la gente, no es nuestro rol. Siguen pensando en su categoría de intelectual universitario aunque se relacionen con el otro, con la gente, con el “otro del ómnibus” de Kusch. Neruda decía que “el poeta no debe temer del pueblo”  Nos demoramos en entreveros teóricos, por temor a la acción, al no saber hacer. Claro, refiere Bertucelli “como se parte de un nosotros neurótico,  virtual, solo conceptual, mal copiado e intentan enchufarlo desde afuera para dentro y de arriba para abajo” ese “nosotros ficticio” se rompe en mil millones de pedazos cuando este intelectual toma contacto verdadero con el pueblo, se incomoda. Los equipos entran en crisis.
Tenemos que olvidar esa coraza intelectualista, que a modo de la armadura oxidada del caballero de Fitcher, en principio nos protege y luego nos atrapa. En Trabajo Social Comunitario todo lo copiado, lo modelado y construido de antemano y en situación de desarraigo es lo que tenemos que poner en suspenso, en duda, entre paréntesis, mirarla a contrapelo diría Ricardo Forster.  Quizás como propone Bertucelli, el camino sea practicar el “vacío funcional” para aprender además de la academia, aprender a recibir y aprender de las formas locales  de autogestión, de organización, de los poderes disponibles y en circulación, para luego emerger con propuestas equivalentes a los problemas que nos afectan.
Bertucelli toma la frase “… deben habitar distintos mundos, el de la academia y el propio de la militancia con el cual no se confunden ni se mimetizan” observando que no se nombra al pueblo o a la gente. Si nombran a la “academia” y “la militancia”, todas imposturas típicas de élite. Siguen sin hablar del CÓMO  deberíamos habitar esos mundos, CÓMO posicionarnos estratégicamente  para abrir  y salir de espacios-tiempos universitarios, espacios discursivos deliberativos estériles. Finalmente confunden trágicamente en sus prácticas por ejemplo: ciclos lectivos con ciclos vitales de las poblaciones. Otra frase que toma  el autor en su análisis es “uno proviene de otro lugar y desde ahí hace su aporte” se separan increíblemente, o sea que ellos o nosotros que estamos aquí, ¿no provenimos del pueblo? ¿Provenimos de otro lugar, de otro tiempo y desde allí, desde ese lugar hacemos nuestro aporte? Es más se repite hasta el cansancio “debemos cuidar el ROL, no salirnos del ROL”  Están más preocupados en no perder el ROL, que en responder a los problemas junto a la gente. ¿Acaso nacimos de un repollo llamado universidad y de allí hacemos el aporte?, ¿no existe en nosotros historia y cultura antes de la universidad? Estos equipos buscan separarse todo el tiempo, ellos y los otros. Ellos y nosotros, relación de lejanía donde el nosotros está del lado sarmientino civilizatorio, del colonizador, del salvador, del educador, del promotor, del emancipador. Nos salvamos, nos educamos, nos emancipamos, sostengo yo, desde un Trabajo Social Colaborativo. Juntos. Nadie educa a nadie, nos educamos en comunidad, refería Freire.
Augusto Klappenbach (1971) en la Revista Latinoamericana de la Universidad Nacional de Río Cuarto en 1971 dice “…el enfoque correcto de una nueva política cultural sería establecer los mecanismos que hagan posible al pueblo seguir elaborando su propia cultura por sus propios medios. Hay que acabar con la idea de los representantes ilustrados. Toda la cultura ha sido planificada en base a un grupo que sale de algún modo del pueblo pero inmediatamente se separa de él y elabora una cultura que luego le va a dar al pueblo. Ese es el mecanismo fundamental que hay que romper…” (Bertucelli, 2006)
Mi experiencia profesional docente, me permitió captar ejemplos actuales en este sentido, nuestros alumnos van perdiendo progresivamente rasgos de identidad cultural con la que crecieron. En la universidad, en la academia la identidad cultural se va debilitando a punto que emergen conductas de negación de las propias prácticas culturales, procesos de silenciamiento de la propia cultura, dejándose colonizar por discursos ajenos a su cultura, llegando al punto de cuestionarla-negarla.
En el libro Cerro Bayo  de Atahualpa Yupanqui,  los padres coyas le expresan al poeta: 
“Qué veneno tendrán las letras, señor!!
que aquel de nosotros que las apriende,
se vuelven en seguida contra nosotros…”

Discursos que orientan prácticas
También aparecen los acercamientos orientados por la frase terrorífica que la ponemos a consideración, pues la repiten muchos intelectuales  y profesionales “progres”, líderes vecinalistas y por supuesto, religiosos “a la gente no hay que darle el pescado, hay que enseñarle a pescar”. Y se pregunta Bertucelli ¿qué intelectual nuestro puede en la práctica, enseñar a pescar al ciudadano latinoamericano en su habitat, en su microcultura? ¿Nuestro intelectual está capacitado para enseñar capacidades si nunca pisó la safra tucumana, la selva misionera, zonas maláricas, áreas rurales campesinas,  áreas urbanas con un solo grifo de agua para todos, áreas de alta conflictividad social,  si nunca gambeteó la pobreza? ¿Cómo hacemos eso?
La propuesta alterna es construir el CÓMO desde cada territorio local, con humildad y cooperando, porque solos no podríamos, siempre arraigados, enraizados,  “situados” dirían  Agüero y Martinez (2014) Muchos profesionales, intelectuales continuamos ubicándonos por fuera (sujeto –objeto) y como educadores- concientizadores – empoderadores- emancipadores. Esto ya lo fue criticando Freire a sí mismo. Los movimientos sociales, los sectores populares allá afuera y los intelectuales acá, en las aulas, en los centros de convenciones, en aulas magnas inventando modelos para ellos, para hablar de emancipación desde discursos “progres” y luego bajar con prácticas liberales, separando los libros del trabajo. En muchos casos, los profesionales-intelectuales no se sienten parte, incluidos ni afectados por los problemas de la cultura popular. Crean servicios para atender demanda en espera y de paso protegerse del destino de nuestro pueblo. No visualizan que aprenden o pueden aprender de lo popular o en todo caso, lo niegan, lo eluden, lo desestiman,  total ellos ya accedieron a un cargo docente y están habilitados para dar clases. Recuerdo  que Natalio Kisnerman, con más de  70 años co-visaba acciones culturales de sus equipos, en los barrios de General Roca.
Acercarse con dispositivos foráneos, ajenos a la vida cotidiana
Otros equipos de profesionales y estudiantes,  van a los barrios y llevan dispositivos técnicos foráneos como el taller, las técnicas grupales, la charla informativa, ajenos a la vida cotidiana y a la cultura. Los intelectuales sobre-utilizamos el taller, la reunión, la charla informativa. No se forman, no aprenden o no aceptan que pueden aprender de los sectores populares desde otros dispositivos, por el contrario el discurso es; que los sectores populares se formen, se incluyan e integren,  aprendan, se auto-organicen y se concienticen pues ellos son el objeto de la intervención liberadora  o emancipadora. Y  lo dicen sin ponerse colorados “ustedes deberían aprender, autorganizarse,  tomar conciencia de…”. Los intelectuales-profesionales están aquí y la cultura popular, allá. El castigo más tremendo para lo que llamamos intelectual colonizado es recordarle que proviene de esa cultura popular y proponerle hacer ciencia participando-colaborando, sumergiéndonos en la cultura popular y emerger con el pueblo, cada vez más eficazmente con dispositivos de trabajo equivalentes a los problemas que nos afectan.
Augusto Klappenbach decía: ¿cómo puede ser que proviniendo del propio pueblo, el intelectual estudia y se separa del pueblo, para volverse en contra de este y separar “ellos” de “nosotros”? Habrá que develar esto, ¿Qué formación institucional académica hay en América Latina para que el intelectual entre a la universidad y se crea separado del pueblo y les diga a sus padres “dejen de hablar, si ustedes no saben nada? Se convierte en “sujeto cultural” desarraigado y sin referencia cultural “sujeto cultural, sin cultura” decía Kusch, impecable descripción de los intelectuales de la elite, de confiterías. Toda persona que es ahistórica, desarraigada, que va desarrollando una relación escindida consigo misma, que interrumpe la propia línea histórica, algún día enfermará. Y esa enfermedad – como bondad- viene en su auxilio para que retome articuladamente su camino, su historia, porque se separó de sus raíces y sus fuentes.  No se dan cuenta los intelectuales que muchas veces sucede lo que el cacique guaraní le contestaba a un padre jesuita “su discurso rasca pero no rasca donde pica”. Maristella Swampa escribe: que es necesario un modelo ligado al intelectual crítico que piensa desde su relación con los movimientos desde abajo y no desde arriba, como los que se difundieron durante los 80 y los 90” Nosotros creemos que no solo es en esa décadas, sino que se trata de una lucha cultural de siempre. Ya lo decía el Martín Fierro:
Más Dios ha de permitir
Que esto llegue a mejorar
Pero se ha de recordar
Para hacer bien el trabajo
Que el fuego pa calentar
Debe ir siempre desde abajo.

Aproximación con recorte y simplificación técnica de lo popular
Bertucelli nos adentra a este modo de aproximación  con ejemplos como este: un profesor de la Universidad de Córdoba, Facultad de Letras, se impactó y se emocionó cuando escucho de la boca de un literato reconocido de Córdoba, la siguiente frase “el que su charco ensucia para que parezca más hondo”, estaba conmovido el hombre por la profundidad contenida en la expresión “¡una genialidad!” decía. A ello Sebastián le recitó  un poema del siglo pasado, del viejo Irala, poeta analfabeto de la provincia de Buenos Aires;
“la vida es sencilla y clara-señor
como Dios quiere que sea
y el que su charco ensucea
pa que parezca más hondo
es por que escuende en el fondo
lo que le falta a su idea,
agregando que el que expresó esa frase o la escribió  la había recortado de la cultura popular y se lo atribuyó. La extrajo por no decir “plagio” o “choreo” del único lugar donde hay creatividad, en ese sistema colectivo autónomo, que podemos llamar cultura popular. Muchos casos como estos marcan el modo de relación que construimos los intelectuales, los profesionales de los equipos en y con la cultura popular, por ende indican de alguna manera, el cómo construimos conocimiento, escribiendo lo que otros crean.
Dijo Yupanqui:
“Los piones formaban versos
con sus antiguos dolores
después vienen los señores
con un cuaderno en la mano
copian el canto paisano
y presumen de escritores.
Otra cita del poeta;
Por ahí se llega un maestro
de esos puebleros letrados
que copiaba tropa de verseados
que iban después a un libraco
y el hombre forraba el saco
con lo que otros han pensao”

Con un oído en el pueblo y con el otro en la bibliografía científica.
El otro modo de aproximación lo constituyen los intelectuales o profesionales basistas que como profesionales se transforma en malos vecinos. Esto nos recuerda la doble actualización  a la que refiere el Cura Angelelli, con un oído en el pueblo y otro en el evangelio decía él. Nosotros en Ciencias Sociales podríamos decir con uno oído en el pueblo y con el otro en la bibliografía científica. El oído hacia lo que produce la gente desde el corazón, desde la tradición, desde sus dispositivos genuinos de vida y resolución de problemas. Hoy ese oído, en los intelectuales  está tapado.
Expediciones de estudiantes”
Otro modo notable y preocupante en Trabajo Social Comunitario o barrial, que ya fuera trabajado en el 1er Conversatorio de Estudiantes del Noa-Jujuy (2012) y ratificado en el 3er Encuentro Nacional de Estudiantes de Trabajo Social (2014) son las expediciones de alumnos que se “mandan” a los barrios, hablo de cuando las cátedras envían a los estudiantes de prácticas pre-profesionales hacia lo que consideran el complejo campo social, campo que es planteado como “la realidad del otro o de los otros, de los sectores populares, barriales. Con los que no hay que confundirse ni involucrarse. Hay que diferenciarse de ellos y cuidar el rol”  encima los mandan “solos” a terreno sin una brújula, como mano de obra barata. Lo más preocupante de estas prácticas es que algunos alumnos de años avanzados, reproducen ese ritual a mayor formación, mayor distancia y descompromiso No lo piensan desde a mayor formación mayor compromiso, responsabilidad”. Los escucho hablar y parecieran que en su aventura de práctica, se sienten Hernán Cortés o Francisco Pizarro, preocupados solo por su objetivo: aprobar dicha práctica.  Estudiantes que llevan la consigna encubierta de lo que no hay que hacer más que lo que pueden hacer, van a cuidarse, de no decir tal o cual cosa (de cómo presentarse por ejemplo) a prevenirse de la gente, cuidando de no perder el rol, rol estático del que habla Núñez (2000)
Pocas situaciones de la vida cotidiana de nuestro pueblo encaja con el rol profesional que enseñamos en las aulas, espacio áulico donde nos llenamos de discursos valorando la vida cotidiana y cuando tenemos la oportunidad  de respirarla, vivirla, compartirla, enchufamos el rol y el discurso técnico, escapándole a la vida cotidiana para no involucrarnos.  De este modo, se aproximan a la vida cotidiana, a los barrios para diferenciarse, para ampliar la brecha ellos y nosotros,  se alejan más de la cultura popular, ¿extraño no?, postulan ir a la cultura popular para alejarse, diferenciarse, desarraigarse  de la propia cultura. Hasta se la desconoce e ignora. Y aquí me vienen preguntas que se hace Todorov (2003, p.182) en su obra la Conquista de América. El problema del Otro,  refiriéndose a la obra de Bartolomé de las Casas:
¿Puede uno querer realmente a alguien si ignora su identidad, si ve, en lugar de esa identidad, una proyección de sí o de su ideal? Sabemos que eso es posible, e incluso frecuente, en las relaciones entre personas, pero ¿qué pasa en el encuentro de culturas? ¿No corre uno el riesgo de querer transformar al otro en nombre de sí mismo, y por lo tanto, de someterlo? ¿Qué vale entonces ese amor?
Volviendo a las expediciones de estudiantes, este mecanismo de enviarlos solos sin acompañamiento en terreno o con “supervisiones relámpagos” -para nosotros- produce sufrimiento y frustraciones que muchas veces no son verbalizados por los estudiantes, dejando consecuencias desastrosas en términos de formación de nuevos cuadros de profesionales en Ciencias Sociales para el continente que soñamos. Bertucelli  nos recuerda una frase popular de Menorca: “el que quiere ir, va. El que no quiere, manda”, esto no se hace en ninguna práctica cultural. En una empresa de aviación, el día que te mandan como piloto la primera vez, nadie te deja solo con 150 pasajeros para que vos pilotees, esto lo hacen solamente las Ciencias Sociales. En esta locura, en este desastre, en este verso de las Ciencias Sociales, mandan  una invasión de alumnos  alumno/a solos a terreno,  donde son más los alumnos que los vecinos con quienes toman contacto. Los mandan sin ninguna guía ni acompañamiento, con señalamientos a la distancia, por correo electrónico, ante semejante complejidad. Los llamados supervisores sin arraigo, no situados con la acción barrial, con el proyecto o con el barrio, van como turistas y de visitas “relámpago” a las prácticas de los alumnos. Alumnos que en realidad practican entre ellos,  practican con la gente, todos practican con todos.
Aproximaciones desde la investigación social.
Otra forma interesante de aproximación a la realidad y por ende en la  producción de conocimiento desde el ámbito académico es la elaboración de trabajos finales de investigación o trabajos de integración final de licenciaturas, Especializaciones y maestrías. Al respecto traeré mi experiencia de participar en un Seminario Internacional organizado por la Maestría en Trabajo Social  de la Universidad Nacional de Entre Ríos, con destacadas figuras del Trabajo Social Latinoamericano. Desde mi lugar de estudiante pude tomar algunas notas donde se debatían los ejes temáticos a investigar, es decir las categorías donde el estudiante de grado y postgrado, podía incorporar su trabajo final de tesis. Aparecieron opiniones que los ejes temáticos los debería establecer la universidad de acuerdo a la lectura de la realidad (muchas veces a la distancia) y también dependía del cúmulo de temáticas o problemas abordados en tesis de cohortes anteriores, tomando tanto calidad como cantidad. Por otro lado, se opinaba que los ejes temáticos también los podrían proponer los estudiantes, de acuerdo a sus inquietudes e intereses. En ninguno de los casos ni se mencionó investigar o proponer que los tesistas investiguen lo que la gente necesita que investiguemos, siguiendo sus necesidades. Sucede lo mismo en trabajos de investigación para acceder a licenciaturas y especializaciones que me toca asesorar como Director de Trabajos de Investigación.

5.       CONSTRUCCION-COMPRENSION DESDE UNA EXPERIENCIA ACTUAL.
¿La Universidad en los barrios, los barrios en la universidad?
El Documento de un Programa Nacional La Universidad en los barrios, los barrios en la universidad que yo los analizaba por separados pero ahora se juntaron la Política Social y la Universidad con el argumento válido y con el que estoy de acuerdo plenamente: inclusión y calidad educativa. Se busca fortalecer la articulación entre las Políticas Sociales, la Universidad y las Organizaciones locales o de la Sociedad Civil.  Entonces nos llegan al barrio, a la Biblioteca Popular Campo Verde -donde trabajo- sus ejecutores universitarios, técnicos provinciales y nacionales, ¡Perdón, no llegan al barrio!, citan a la responsable a una confitería céntrica para decirle que está el programa, está el subsidio y proponen hacer el proyecto juntos. Primera pregunta que me invadió: ¿No era que había que ir al barrio, al territorio?, el proyecto ¿no debe gestarse en el nudo relacional barrial? Al decir de Bordieu, me encontraba frente a  “acontecimiento destacable”, interesante. Considero que con mucha frecuencia se ignora y se elude lo que se viene haciendo, los modos de organización local, los modos comunitarios de operar y los resultados obtenidos.
La red de mujeres que construyeron y sostienen  la organización y servicios de la Biblioteca Popular Campo Verde (ubicada en el Barrio 9 de Julio, a una cuadra del Río Chijra-margen derecho)  desde hace casi 15 años, sostienen un comedor que nutre a una red de 40 mujeres y sus sistemas familiares (equivalen a 160 niños aproximadamente) Desarrollan un Taller de Radio Comunitaria cuyos protagonistas son adolescentes que transmiten on line, que a su vez  diseñan y publican una revista de interés barrial. Un grupo de mujeres-madres se forman en Talleres de Cuenta-Cuentos (días sábados a la tarde-noche). La biblioteca estable dispone de una calidad y cantidad de libros impensable en barrios como Campo Verde y 9 de Julio. Dispone una biblioteca móvil (Una Vehículo Comby) dotada de equipo de video y audio, obtenida en convenio con la Conabip que recorre la provincia promocionando la lectura en niños y adolescentes de escuelas rurales, organizaciones de base, barrios, etc. llevando libros, videos, obras de teatro, títeres etc. Ofrece un servicio de apoyo escolar con mujeres voluntarias y estudiantes de la carrera de Trabajo Social, que son cursantes de un Seminario de Formación en Servicio “La cátedra en terreno”  que dictan profesionales del Estudio Sociocultural Jakasiña en convenio con la Biblioteca Popular. Además de ello despliegan dispositivos de Salud Integral a geriátricos y cárcel de mujeres, llevando actividades lúdicas, creativas, artísticas. Hace días atrás, recibieron a Evaluadores Externos del Gobierno Nacional PNUD, que entre más de 1000 Ongs que apoyan, eligieron a 10 del país, entre ellas la Biblioteca Popular Campo Verde. Un honor trabajar allí.
Sabiendo de estos dispositivos, los procesos transitados, los resultados y quizás las necesidades actuales; se los elude en aras de armar rápido un proyecto para no perder la oportunidad de acceder al subsidio, pues se vencen los plazos. Cuando leemos el documento del programa,  las actividades que se proponen, vemos que la mayoría son para apoyarse en las Organizaciones Locales (para no decir “usar”), difundir y promocionar oferta educativa (talleres y charlas informativas), llevar la gente de los barrios a la universidad, y aparece por ahí, entre muchas una actividad recreativa y cultural. Otra llamada recibida, fue para pedirnos un diagnóstico de la comunidad, para hacer el proyecto, mejor dicho llenar el formulario.
La práctica cotidiana en los barrios permite ser testigos lúcidos de estos modos de aproximación, tiene esta riqueza de situaciones para deconstruir y repensarlas críticamente. Hechos que generan interrogantes, cuyas respuestas nos permiten comprender mejor lo construido, su proceso, la situación actual: ¿quién los llamo?, ¿quién necesita a quién?,  ¿a quién le sirve ganar el subsidio?, ¿la modalidad de trabajo que “contempla” el Programa, está en sintonía con lo que se viene haciendo? ¿No deberán estos equipos, “probar” de acoplarse a lo que se viene siendo y haciéndose en los sectores populares? ¿cómo podríamos describir e interpretar esta llegada, esta aproximación a los sectores populares?

6.       RECONSTRUCCION EN MARCHA. Proyecto: “La cátedra en terreno”
Trayectorias Formativas Alternas en Trabajo Social Comunitario, desde ONGs.
Finalmente, quiero hacer referencia al proceso de reconstrucción actual de estos modos de aproximación, que nosotros estamos trabajando con el Proyecto “La Cátedra en Terreno” Trayectos Formativos Alternativos en Trabajo Social Comunitario en particular y procesos de inserción barrial de futuros profesionales de las ciencias sociales en general. En la mayoría de nuestros proyectos que ejecutamos en la provincia  (desde hace 12 años) Convocamos a estudiantes voluntarios de Trabajo Social, Psicología, Educación Especial, Comunicación, Educación para la Salud entre otros, a protagonizar estos procesos formativos interdisciplinarios, cuyo encuadre flexible lo constituye  aquello que se viene haciendo en cada organización local con la que celebramos acuerdos de cooperación. Es decir, que los estudiantes se incorporan a la dinámica institucional desde posiciones estratégicas y colaborativas, se acoplan a dispositivos de trabajo colaborativo que vienen siendo y haciendo en cada microespacio institucional y social. Este proceso de Inserción Comunitaria e Institucional propone el objetivo de conocer haciendo y construir relaciones de confianza, colaborando-conversando. Actualmente tenemos 8 estudiantes mujeres de Trabajo Social en la Biblioteca Popular, protagonizando experiencia formativa en Procesos de Inserción Comunitaria durante tres meses (Setiembre-Octubre-Noviembre 2014) Concurren dos veces a la semana; Mártes y Jueves de 9 a 12 Hs. habiendo cumplido hasta el momento: 48 hs reloj de trabajo (dos días prácticamente)
Ingresaron por una persona llave; un Trabajador Social Co-visor (Mamaní Victor Hugo) que realizó/a similar proceso de inserción, recurso que abre puertas relacionales. Se integra a este proceso una Co-Visora (Mara Liz Martínez) de la Institución quien también orienta y acompaña a los estudiantes. Ambos co-visores despliegan acciones  de gestión y articulación en redes interinstitucionales, acciones educativas que se corresponden a una Metodología Comunitaria Construccionista-Redes e Interculturalidad (Kisnerman, 1998- Bertucelli, 1982-Mamaní, 2009) Pedagogía de la Presencia (Da Costa, 1993) Presencia Plena en Trabajo Comunitario (Bertucelli, 2006) una Ética del cuidado de las personas que trabajan en la institución, de los estudiantes y también de los co-visores (Kisnerman, 2001) Las estudiantes ingresaron estratégicamente a un dispositivo en movimiento, que viene siendo y con historia en la dinámica institucional: servicio de apoyo escolar. Servicio que se constituye en una necesidad sentida y de interés comunitario (20 niñ@s)
Progresivamente vamos -estudiantes y co-visores- tejiendo  relaciones de confianza con niños, con mujeres que trabajan en diferentes servicios de la institución: servicio de comedor y almuerzos comunitarios, nos acoplamos a dispositivos en movimiento como  Apoyo Escolar, Visitas de Promoción de Salud Integral al Geriátrico San Agustín (Bajo La Viña), articulación con Escuela Rural 264 Batalla de Suipacha, con la Escuela Belgraniana, con la Escuela Avellaneda, Registro Nacional de Trabajadores y Empleados Agrarios de Jujuy, Ferias Campesinas, Asociaciones, etc., promoviendo la lectura, la escritura, el arte, el teatro junto la Biblioteca Móvil (Conabip) coordinando juegos recreativos con niños/as, Talleres de Escritura Creativa a la Cárcel de Mujeres. Fuimos invitados a estar-ser-hacer en los espacios radiales de los días sábados,  participamos de eventos festivos y culturales (Día del Niño, Pachamama) 
Nos entrenamos en el uso del cuaderno de campo (registros etnográficos, en primera persona) realizamos observaciones participantes, lectura de textos que den cuenta del contexto barrial, documentos institucionales, registros fotográficos, protagonizamos conversaciones situadas: conocemos y nos conocemos haciendo en comunidad. El proceso formativo es evaluado en reuniones de equipo semanales, donde además de analizar el proceso de inserción institucional/barrial del equipo todo, reflexionamos sobre los procesos personales de cada estudiante, en la experiencia socio-cultural que viven.
En este proceso colaborativo-conversacional, surgen situaciones problemáticas familiares, grupales y comunitarias que exigen construir respuestas equivalentes al problema, desde equipos interculturales. De las articulaciones con autoridades y equipo profesional de la Escuela Rural (Suipacha) se realizó Jornadas de Lectura-Cuenta Cuentos-Lúdicas con niños de 2do y 3er Grado donde parte del equipo de estudiantes tuvieron la posibilidad de planificar y coordinar grupos con diferentes juegos recreativos. 
Cuatro de nuestras cursantes aportan con acciones concretas de apoyo pedagógico a niño con problemas oncológicos, en vista a su reintegro al sistema educativo para el año 2015 y en otra situación donde un niño presenta dificultades en el rendimiento escolar por integrar una familia multiproblemática. Los procesos familiares y problemáticas específicas están a cargo de los Co-visores en articulación con las instituciones pertinentes.
Nuestras cursantes también acompañan y protagonizan salidas del Biblio-Móvil a poblaciones del interior de la Provincia (Pampa Blanca- El Piquete) junto a mujeres de la red vecinal, capacitadas en contar cuentos y promover la lectura en niños.
Actualmente y ante el panorama: falta de agua potable, cortes reiterados en la red del barrio 9 de Julio y falta de tanques de reserva de agua, frágiles respuestas de las instituciones del estado municipal y provincial; las mujeres de la Red Vecinal de la Biblioteca Popular en Asamblea Comunitaria, analizaron la situación y emprenden actualmente la construcción de una respuesta comunitaria equivalente: adquisición de tanques de agua e instalación domiciliaria en aproximadamente 30 domicilios. Para lo cual el plan de acción fue buscar presupuestos de materiales y mano de obra. El equipo de cursantes, se acoplara estratégica y colaborativamente a dicha construcción, siempre que la Red así lo decida y acepte. Una tarea colaborativa en vista a la construcción de equipos interculturales.
El proceso descripto se asienta metodológicamente  en premisas-producto de las propias construcciones y experiencias en el campo comunitario  proponiendo:
•           De las “incursiones turísticas-desarraigadas”  a  “procesos de inserción comunitaria” (ir para quedarse)
•           De la “Expertés en buscar participación” a un “Trabajo Social Colaborativo-que participe” que se integre estratégicamente a dispositivos de trabajo en movimiento.
•           De los “Equipos interdisciplinarios” a los “Equipos interculturales” en Trabajo Social Comunitario. (Coordinar saber académico- saber cotidiano)
-           De “Roles Estáticos-Prediseñados” a “Posiciones Estratégicas Dinámicas-Creativas” en Trabajo Social Comunitario.
-           De la “Super-visión” a la “Co-visión” en Trabajo Social Comunitario
-           De la obsesión por la “participación” a la posibilidad de “protagonismo social-comunitario”
Dichos pasajes son contemplados como alternativos para la construcción compartida de  procesos de “protagonismo social-comunitario”, como instancia superadora de la tan buscada “participación”
Quiero cerrar este apartado con palabras del Dr. Freddy Castillo Castellano, Rector de la Universidad Nacional Experimental del Yarucay de Venezuela expresadas en  la VII Cumbre de Rectores Universitarios de Latinoamérica 2008 realizada en Jujuy; “las universidades latinoamericanas necesitan cambios, el modelo de la universidad del futuro debe ser “intercultural” desmontando todo este modelo monocéntrico y excluyente, que no se limita a excluir por razones de carácter social, económico o político, sino que excluye fundamentalmente por razones culturales”. “Debemos dejar atrás el modelo concebido para un solo tipo de conocimiento – el saber hegemónico- que heredamos de la ilustración y que no concibe la posibilidad de que fuera de las aulas universitarias se haya producido un importantísimo incremento del conocimiento para los seres humanos” “Es fundamental que la nueva universidad intercultural se baje del falso pedestal en que ha estado situada durante este último siglo y se abra a otros saberes, los saberes de la calle”.
Como dice el Martin Fierro, “No es para el mal de ninguno, sino para el bien de todos”



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VICTOR HUGO MAMANI Mg. en Trabajo Social (UNER) Lic. en Trabajo Social (UNSE) En Santiago del Estero-Argentina